domingo, 27 de abril de 2025

Envejecer de forma saludable: Comprendiendo los Cambios en el Proceso de Envejecimiento. (Parte II)

 En esta entrada vamos a continuar compartiendo información sobre cuáles son los cambios vitales en el proceso de envejecimiento. En esta ocasión, nos centramos en los aspectos Sociales.

Antes de empezar, queremos que sepáis que la información que compartimos en este blog está basada en formación y experiencia profesional. 

Mi nombre es Mar Colmena, soy  Trabajadora Social especialista en deficiencias, Formadora de formadores y cuento con Certificado Universitario como Directora de Actividades de Estimulación Cognitiva en la tercera edad. 

Mi compañera, Ángela Lázaro, es Trabajadora Social, Monitora de Ocio y Tiempo Libre y Técnico de Actividad Física para colectivos especiales y Tercera Edad. 

Nuestro objetivo es ofrecer contenidos fundamentados y de calidad para promover el bienestar y el envejecimiento activo. 




Cambios Sociales en la Tercera Edad: Transformaciones en el Rol Individual y Social

A medida que las personas envejecemos, no solo experimentamos cambios físicos y psicológicos, sino también transformaciones importantes en nuestro rol dentro de la sociedad y de nuestro entorno más cercano. Estos cambios sociales impactan en nuestra identidad y en la manera de relacionarnos con las demás personas, y se pueden entender a dos niveles:

1. Rol Individual

El envejecimiento transforma la manera en que cada persona se percibe a sí misma y cómo actúa en su vida diaria. Podemos destacar tres dimensiones principales:

  • El individuo único: La persona mayor sigue siendo un ser único, con su historia, valores, creencias y experiencias. En esta etapa, reafirmar su identidad y reconocer su trayectoria de vida resulta esencial para su bienestar emocional. Tengamos en cuenta que, a partir de estos momentos, las personas somos conscientes de que entramos en la última etapa de la vida y esto además hace que aparezcan sentimientos de temor y de angustia ante el desenlace de la misma.

  • El individuo como integrante familiar: Aunque los roles familiares pueden cambiar (por ejemplo, de ser cuidadores a ser quienes reciben cuidados), las personas mayores siguen desempeñando un papel importante como referentes de sabiduría, historia familiar y apoyo emocional.

  • El individuo como capaz de afrontar pérdidas: La tercera edad suele traer consigo la pérdida de seres queridos, de capacidades físicas o de roles sociales,  todo ello acompañado de sentimientos como: tristeza, dolor, sufrimiento, así como comportamientos como "el duelo". Afrontar estas pérdidas y adaptarse a ellas es parte del proceso de envejecer de manera saludable.


2. Rol Social

En el ámbito social, la jubilación marca un cambio profundo: la persona deja de ejercer un rol laboral activo y puede experimentar una pérdida de estatus o de sentido de utilidad. Además, factores como el aislamiento, la reducción de la participación en actividades comunitarias o los cambios en la red de apoyo familiar y social, pueden influir en su calidad de vida.

Reconocer y valorar la participación activa de las personas mayores en la sociedad es clave para promover un envejecimiento digno y lleno de propósito.


Consideramos en este punto la necesidad de hablar del EDADISMO


Edadismo es la discriminación o los prejuicios hacia una persona basados en su edad. Aunque puede afectar a personas jóvenes, es mucho más frecuente contra las personas mayores. Se basa en estereotipos como pensar que los mayores son "inútiles", "lentos", "menos capaces" o que "ya no pueden aprender cosas nuevas".

Ejemplos actuales de edadismo:

  • En el trabajo: No contratar a alguien mayor porque se piensa que no podrá adaptarse a nuevas tecnologías o a nuevos métodos.

  • En la publicidad: Ver muy pocos anuncios protagonizados por personas mayores o representarlos siempre como enfermos o dependientes.

  • En la salud: Asumir que los problemas de salud de una persona mayor son “normales por su edad” y no darles el mismo nivel de atención que a una persona joven.

  • En la vida social: Creer que las personas mayores ya no quieren divertirse, viajar o iniciar nuevos proyectos.

  • En el lenguaje diario: Usar frases como “ya no estás para eso” o “a tu edad, ¿para qué?”.

El edadismo es muy sutil a veces, pero sus efectos son profundos, porque puede hacer que las personas se sientan invisibles, inútiles o menos valoradas.

En nuestras manos está cambiar las cosas, al final todas las personas, deseablemente, llegaremos a ser "personas mayores". 
¿Cómo te gustaría que te consideraran y que te trataran? 



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